La Antartida

La Antartica es un continente incluido casi enteramente dentro del círculo polar antártico, de unos 13.000.000 kilómetros cuadrados aproximadamente.

Este continente se halla recubierto de una enorme masa de hielo cuyo volumen está calculado en 20.000.000 de kilómetros cuadrados y cuyo espesor puede superar los 2.000 metros. Sólo los picos más elevados constituyen salientes rocosos por encima del inlandsis.

Las tierras de la Antartida Argentina son en conjunto elevadas: en el mismo polo alcanzan 2.804 metros. Las costas de la Antarártida parecen relativamente regulares y sólo se observan dos profundas escotaduras: el mar de Weddell, al Este de la Península Antártica, y el mar de Ross, que termina ante una inmensa barrera de hielo. A ambos lados de una línea imaginaria que uniera estos dos mares pueden distinguirse dos unidades. Al Este, un zócalo cristalino cubierto por rocas sedimentarias, que se elevan sobre el mar de Ross, constituyendo una region con numerosas fallas e importantes macizos volcánicos.

La antartica Argentina del Oeste está formada principalmente por la Peninsula Antártica; su estructura geológica es plegada y fallada, y en ella pueden distinguirse tres alineaciones montañosas.

Los hielos de la Antartida originan presiones relativamente elevadas, pero el continente no constituye una zona de estabilidad; es frecuente la ventisca con caracteres acusados.

La mayor parte de la Antartida Argentina se encuentra sometida a un régimen de temperaturas muy bajas y el reducido verano polar atenúa escasamente el rigor del frio.

En invierno se registran, con frecuencia, temperaturas inferiores a -60 ºC, haciéndose observado, durante el año geofísico internacional, temperaturas de -88.3 ºC.

En verano, la temperatura de la Antartica raramente sobrepasa los 0 ºC; pero los saltos bruscos de la mínima y los fuertes vendavales contribuyen sin duda, más que los mínimos absolutos, a que el clima sea difícilmente soportable. Estas condiciones fisicas ocasionan una gran pobreza biológica en el continente propiamente dicho, en el que solo se observan algunos líquenes. Únicamente algunas pequeñas manchas de agua más o meno libres, debidas a fenómenos volcánicos, originan sectores bastante ricos desde el punto de vista biológico. Al contrario, la franja oceánica presenta una fauna numerosa, algunas de cuyas especies se desbordan sobre el continente y los archipiélagos costeros; un plancton muy abundante nutre diferentes clases de peces y de grandes animales marinos: cetáceos (ballenas) y pinípedos, focas, otarios y elefantes marinos que constituyen grandes colonias en el litoral, durante el verano; la fauna de la Antartida Argentina se caracteriza también por la abundancia de aves (marinas y pájaros bobos), que forman colonias integradas por centenares de miles de individuos.

Historia de la Antártica.

La exploración de las regiones antárticas es mas reciente que la de las regiones árticas, pues se remonta sólo al siglo XIX y la provocaron sobre todo los descubrimientos de los balleneros que surcaban los mares australes. Entre las numerosas expediciones científicas del siglo XIX, que han contribuido a aumentar el conocimiento sobre este continente, merecen citarse las de Dumont D´Urville (1937-1840), la de Ross (1839-1843), la de Nares (1874) y la de Gerlache (1898-1899). Sin embargo, no fue hasta el siglo XX en que, con la colaboración de organismos internacionales, fue posible la exploración sistemática. El polo propiamente dicho no fue situado sobre el terreno hasta que, el 14 de diciembre de 1911, Amundsen lo alcanzó, 34 días antes que Scout. La fotografía aérea permitió después la realización de planos cartográficos adecuados.

Entre 1957 y 1958, merced al Año geofísico internacional, se llevó a cabo una cooperación entre once estados interesados en la Antartida, participando unos 800 técnicos en el estudio de las condiciones climatológicas, meteorológicas y magnéticas del continente. En 1973 existían ya, en la Antartida, 34 bases (Argentina, Gran Bretaña, Rusia, Estados Unidos, Australia, chile, Nueva Zelanda, Republica de Sudáfrica, Francia y Japón). A raíz del año geofísico nacio, ademas, el S.C.A.R. (comité científico para la investigación de la Antártida) y se firmo el tratado de la Antartida, que entro en vigor en 1961, a cargo de doce estados (ampliando más tarde a diecinueve) con la finalidad de mantener por 30 años la Antártida como centro de interés científico internacional, evitando los repartos territoriales y manteniendo el continente como zona desnuclearizada. Sin embargo, en 1962, Gran Bretaña organizó unilateralmente el Territorio británico de la Antartida, con tierras reclamadas por Argentina y Chile. Tampoco Nueva Zelanda, Australia, Francia, La República de Sudáfrica y Noruega han sabido mantenerse fieles al espíritu y letra del tratado.